El sector ganadero uruguayo atraviesa un año excepcional, con indicadores positivos que reflejan un momento de bonanza. Los precios internacionales favorables y una buena productividad han impulsado las exportaciones y generado un optimismo generalizado en Treinta y Tres y el resto del país. Sin embargo, la celebración se ve empañada por crecientes preocupaciones internas, particularmente en torno al aumento de casos de animales con heridas autoinfligidas. Este fenómeno, aún sin una explicación definitiva, genera pérdidas económicas significativas y plantea interrogantes sobre las prácticas de manejo y el bienestar animal.
Las heridas autoinfligidas, que abarcan desde leves laceraciones hasta lesiones más graves, impactan en la calidad de la carne y la eficiencia productiva. La investigación de las causas requiere un enfoque multidisciplinario, involucrando veterinarios, zootecnistas y expertos en comportamiento animal. Se especula sobre la influencia de factores como el estrés, la deficiencia nutricional o la presencia de parásitos. El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) ha anunciado la realización de estudios más profundos para determinar las causas subyacentes y desarrollar estrategias de prevención y mitigación. La situación exige una respuesta rápida y efectiva para evitar que este problema afecte la imagen del sector ganadero uruguayo a nivel internacional y comprometa su sostenibilidad a largo plazo, especialmente en departamentos como Treinta y Tres, donde la ganadería es una actividad fundamental.











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